El Andorra oscurece la reacción

La CRóNiCa | Andorra (2-1) HÉRCULES
El Hércules sale mal al partido y la respuesta llega tarde

Texto: Gonzalo Blanes (@gonzaloblanes) | Foto: @cfhercules

¿Fue un espejismo el partido ante el Barça B? La respuesta llegará ante el Ebro. Hoy el Hércules volvió a apagarse y dejó helados a los que se ilusionaron con la goleada ante el filial culé. El Andorra fue mejor en todo. En velocidad y en actitud. Difícil de entender. Jesús Muñoz repitió alienación, pero su equipo no repitió fútbol. Desde el inicio se vio la versión adulterada de los blanquizales, que le ha llevado a las cloacas de la clasificación. La reacción llegó tarde y aunque se rozó el empate no es suficiente para enjugar el mal inicio.

El Hércules presionaba arriba pero sin robar el balón. Un esfuerzo estéril e inocuo que le deshincaba más aún en defensa. El Andorra rompía línea de presión, se encontraba campo para correr y en eso son de lo mejor de la categoría. Quizás lo racional hubiese sido esperarles mas atrás. Ser valientes en defensa, pero sin la intensidad suficiente, roza el suicidio colectivo. El partido estaba cuesta abajo para los locales, que se sentían cómodos saliendo con espacios.

Ernest puso el primero. Superando a Samuel y Falcón en un giro. Un buen gol, mal defendido. Jugar a domicilio y empezar perdiendo no es la mejor receta. Pero tras el gol nada cambio. Toque y toque del Hércules sin verticalidad y el local esperando su ocasión. Apareció en un gran disparo de Moussa, que se comió primero la defensa y luego el meta. Un desastre para alcanzar el descanso con las peores sensaciones posibles. Sin generar peligro en ataque, desdibujados en el talento y apagados en defensa. Fue un regreso al pasado mas cercano y oscuro.

En la segunda parte el equipo dio un paso al frente. Los cambios fueron ofensivos. El Andorra se quedó con diez por expulsión de Moha. Se generó juego y ocasiones. Pero ya era tarde. Una reacción estéril ante un rival compacto. Sobró tanto la primera parte, que lo poco bueno visto en la segunda ya supo muy ácido. Lejos de lo que se vislumbró ante el Barça B y con defectos heredados del pasado más reciente. Frenazo al efecto Muñoz y los nubarrones que siguen en el presente del conjunto blanquiazul. Una desilusión más que meter al zurrón. Creer era poder y el gol de Borja Martínez, muy bueno, en el 83´ lo cambió todo.

El Hércules se volcó y mereció el gol del empate. Lo rozaron Yeray y Jona. Con dos anulados por fuera de juego. Pero nos quedamos con la sensación de que la reacción, la personalidad y el fútbol apareció demasiado tarde. Aunque ese es el motivo al que agarrarse para seguir creciendo. El Hércules hizo dudar la líder cuando apretó el acelerador. Un final para ver un rayo de Sol entre los nubarrones del primer tiempo.

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