Chechu puede con todo

La CRóNiCa | Llagostera – HÉRCULES
(0-1) El Hércules supera las bajas y un escenario infame con un gran partido del “siete” que acabó lesionado

Vale que la Segunda B es un pozo. Pero el “estadio” del Llagostera es infame. Por sus instalaciones deficientes y un césped que cualquier equipo juvenil pediría que se cambiara. Corto, desgastado, todo caucho. En definitiva lamentable. La RFEF no debería consentirlo. El club cuando ascendió ni se lo propuso a la LFP y se fueron a Palamós.

Dicho eso, fue un partido del otro fútbol que enfocó bien el conjunto de Claudio Barragán. Alineó a sus diez profesionales disponibles más Salinas (Sub 23). Desde el minuto seis se hizo con el control del centro del campo, si es que en este campo se puede afirmar tal cosa. Chechu Flores andaba muy vivo y las únicas ocasiones rondaban la meta de Marcos.

Era lo mismo de siempre sobre un escenario patético. El equipo de Claudio Barragán dominaba, generaba pero no mataba. Un esfuerzo estéril ante un rival rocoso. El Llagostera esperaba y a la contra aparecía con velocidad, aunque sin generar peligro en la primera mitad. Si quieres descubrir las catacumbas del fútbol, desciende al Grupo III.

Pero la fe mueve montañas y la tuvo Chechu Flores. Recibió de Óscar Díaz, trabajó para llegar a línea de fondo y le regaló la asistencia al nueve. Esta vez, Carlos Fernández, estuvo acertado y llevó el balón a la red. Un gol que sabía a gloria y merecía el equipo por esfuerzo, empeño e intensidad. Incluso, Óscar Díaz, pudo encontrar petróleo en una medio vaselina que se marchó fuera.

El segundo tiempo se hizo eterno. Con mucho que proteger ante un Llagostera que lo intentaba. Claudio Barragán miraba al campo y veía jugadores al límite. Pero si lo hacia hacia su banquillo todas las alternativas eran de la cantera. Lo que suponía un punto clave para saber competir y minimizar los problemas en busca de cerrar el partido.

Entonces para que todo se nublara, Chechu Flores se llevó la mano a la parte posterior del muslo y pidió el cambio. Otro más, increíble e inexplicable. Entró Adrià Vilanova en un cambio donde el técnico buscó protegerse. Quedaban veinte largos minutos de algo parecido al fútbol. Tarí sustituyó a Carlos, también muy fatigado.

Tocaba ponerse el mono de trabajo y cruzar los dedos para que el infortunio no volviese a aparecer en un 2017 torcido para los blanquiazules. El epílogo pudo ser más tranquilo si Navarrete acierta en un remate claro en la recta final del partido. Alejandro Tarí aún la tuvo más clara, pero erró. El sino era seguir padeciendo hasta el final.

Pero el destino no fue cruel. Se ganó lo que se mereció. El Hércules sobrevive al estadio y a la plaga de bajas. Estaba Chechu Flores, hasta que pudo. Llega la Navidad, el mercado de invierno (muy necesario) y el turrón se comerá con una sonrisa.

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