Este Hércules es un ruina

La CRóNiCa | Espanyol B (3-2) HÉRCULES
Otro partido para olvidar de los de Jesús Muñoz que siguen sin reaccionar

Texto: Gonzalo Blanes (@gonzaloblanes) | Foto: @cfhercules

Jesús Muñoz no salió insatisfecho de lo visto ante el Olot y lo traslado al once titular en Barcelona. Por primera vez en mucho tiempo el Hércules repitió alineación. Que viniendo de un cero a cero como local pone el listón muy por debajo de la lógica. El equipo salió aseado. Ordenado en defensa, pero con poca presencia en ataque. Lento de movimientos y carente de sensaciones para la esperanza. 

Antes de lo deseado ya llegaron las primeras ocasiones del filial periquito. Abortadas por Ismael Falcón, el único que mantiene en pie a su equipo. Para que todo empeorase llegó el primer contratiempo grave. Benja se llevó la mano a la parte posterior del muslo. Acabó pidiendo el cambio y entró Jona. En menos de quince minutos más dudas, un lesionado y pocos argumentos para levantar la moral. 

En el vía crucis en que se ha convertido la temporada para el Hércules apareció un pequeño regalo en forma de manos en el área de Alejandro. Un penalti que Carlos Martínez transformó con solvencia para poner por delante a su equipo. Marcar a domicilio y ponerse por delante debería ser lo más difícil. Pero para este grupo todo es complejo. En once minutos Moha igualó desde una falta directa. El ex del Hércules sorprendió a Falcón y llevó de nuevo las dudas a un rival timorato. Al descanso con un empate repleto de dudas por el juego. 

El Hércules, con Nani más activado, inició mejor el segundo tiempo. Pero no hay forma. Tras cuatro córners a favor, apareció de nuevo otro fantasma del pasado. Moha disparó, Iñiguez sin querer enveneno el remate y a la red engañando a Isma. La suerte del penalti a favor se diluyó en esta acción. El equipo es una laguna en sí mismo. Sin alma ni pulsaciones. Con nada, el Espanyol ya había revertido la suerte del partido. Insufrible, inasumible e insoportable lo de la temporada 2019/20. Aunque el conjunto de Muñoz sacó algo de corazón y apretó en busca del dos a dos. 

Fueron los mejores minutos del Hércules. Con balón y buscando el empate con coraje. Es lo mínimo exigible. Levantarse o morir pensó el vestuario. El equipo presionó en ataque y merecía en la segunda parte un resultado parcial mucho mejor. Pero cuando todo cojea, hasta en los buenos minutos no aparecen los brotes verdes. Era necesario encontrar una acción gol para iluminar el intento. Entonces llegó el extraño cambio. Jona que entró por Benja, salió por Alejandro Alfaro. Cosas raras que aparecen en situaciones límite. Y llegó el tercero para castigar la inoperancia en el área oponente. Muchos saques de esquina para nada. Drama total. Desastre que demuestra que ni queriendo pueden. Aunque Víctor Olmedo regaló un gran gol por la escuadra en el descuento. Su primero con el equipo profesional. El Hércules alcanzará el mercado invernal a rastras.  Y aquí no pasa nada. El abismo se asoma y todos cruzados de brazos y en sus puestos. 2020 puede ser el año más dramático de la historia del club. La pregunta es, ¿alguien va a hacer algo para frenar esta ruina?

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