Pena máxima en Llagostera

La CRóNiCa | Llagostera (1-0) HÉRCULES
El gol de Carlos Martínez fue un espejismo y dio paso al infortunio

Texto: Gonzalo Blanes (@gonzaloblanes) | Foto: @cfhercules

Confirmado, todo lo que puede salir mal sale peor. Debutaba Jesús Muñoz con un once reconocible. Encontrando en Yeray su brújula y apostando por Carlos Martínez por delante de Alejandro Alfaro. Pronto se vio a un equipo mejor dibujado y que controlaba el juego. Los locales apenas aparecían a balón parado. Todo parecía enderezarse con un buen gol de Carlos Martínez. Pero solo lo parecía. La alegría es efímera en la casa blanquiazul. Cuando no son nueces, aparecen las castañas. Hoy en forma de decisión arbitral.

El colegiado que no dejó al Hércules jugar de negro, que le hizo actuar con los dorsales creados con esparadrapo en la equipación de entreno, se mostró igual de puntilloso en el área visitante. Eso sí, solo en la visitante. Cuando por la mente desaparecían fantasmas con el tanto de Carlos, señaló un penalti como mínimo discutible. De Fran Miranda. Riguroso, inoportuno y supuso el empate. Tocaba empezar de nuevo y este grupo no está ahora para inercias. Todo se atascó y empezaron a presentarse todos los fantasmas.

Pablo Íñiguez se precipitó y se llevó por delante a un contrario en el borde del área, pero dentro. Era evidente que si pitó el anterior, este era claro. El dos a uno y al descanso entre temblores. Por en medio una lesión de Jona para empequeñecer el sueño de verle golear. Más bien todo es una pesadilla. El segundo tiempo ya lo vimos contra el Atlético Levante. Un quiero y no puedo de un equipo, que lo intenta, que lo busca, pero que se desespera en su impotencia en el área rival. Los nervios condujeron al esperpento. El árbitro ayudó, el banquillo local lo ensució y Borja cayó en el trampa. Roja y se pierde el siguiente encuentro. Fue el epílogo a la quinta derrota consecutiva. Tan inmerecida como grave. Tan injusta como caótica. Tan lejos de los esperado como cerca del caos total. Jesús Muñoz ya sabe donde está. Necesita tiempo, lo merece. Hoy hubo detalles para pensar en una mejoría. Pero perder tanto es como un martillo pilón que destroza lo bueno y subraya las carencias.

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