Un Hércules muy práctico

La CRóNiCa | Alcoyano (0-0) HÉRCULES
Los de Cubillo rozan la excelencia en defensa pero vuelven a quedarse sin marcar a domicilio

Texto: Gonzalo Blanes (@gonzaloblanes) / Foto: @cfhercules

Que el Hércules es un muro infranqueable empieza a quedar muy claro. El equipo de Cubillo es casi imbatible. Ismael Falcón vive con tranquilidad hasta cuando el rival domina. El engranaje defensivo funciona y de lujo. Sólo un gol encajado y de penalti en la primera jornada. Hoy ya se han superado los 300 minutos sin recibir un tanto. Pero esa firmeza defensiva se queda corta. En ataque el equipo se muestra tímido. Es cierto que las bajas son coartada. Con Erice, Pedro Sánchez, Acuña y Benja, ese perfil ofensivo debe variar. Pero los árboles (las ausencias), no nos deben alejarnos de la realidad. Este Hércules arriesga poco y aparece menos en ataque.

De nuevo se entró al partido con dudas. Las primeras partes le sobran a los blanquiazules. En ellas han encajado su único gol en contra y no han marcado en las cuatro primeras jornadas. Aquello de madurar el partido se convierte en inicios tímidos y sin jerarquía. El Alcoyano fue intenso, ganó duelos y controlo el ritmo. Eso sí, hasta cuando sufre al Hércules no le generan ocasiones de gol. Un tiro de Ángel por encima del travesaño y poco más. Poco a poco, en el cuarto de hora final camino del descanso, apareció Manu Garrido. El nueve trabaja lo indecible, a veces muy solo, y generó dos ocasiones con disparo rozando el palo.

En la segunda parte todo se igualó más. Pero muy lejos de las áreas. Moyita con un remate de cabeza fue el único capaz de generar un «uy», en un partido desangelado sin público y sin vestuarios para cambiarse. La triste nueva normalidad. Mourad fue expulsado por una muy dura entrada sobre Borja. Quizás rigurosa, pero cuando un delantero quiere frenar una contra, suele pasarse de frenada. Entonces Cubillo empezó a meditar los cambios, y mientras los decidía se le pegó el arroz. Segunda amarilla a Appin, y otra vez igualdad numérica.

Los minutos finales fueron la prueba de que el empate les valía a los dos. Aquello de no perder en la recta final lo que no pudiste ganar en el partido, se llevó al extremo. Lo dicho, en defensa sobresaliente. El nuevo técnico ha fabricado un bloque férreo desde el principio. Ahora recuperando efectivos y trabajando más el fútbol ofensivo, debe nivelar la balanza. No solo de defender bien viven los triunfadores. Este Hércules es muy práctico, ocho puntos en cuatro jornadas. Pero debe crece en agresividad en ataque y asumir más riesgos, si pretende ser un serio aspirante a todo.

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